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HAKOMI: Descubre lo que Guarda tu Inconsciente

Si te digo que el Hakomi trabaja rescatando la información oculta en las profundidades de tu inconsciente tal vez no te diga mucho.

Pero si te pongo un ejemplo es posible que te resulte mucho más esclarecedor.

Vamos allá!

Imagina que dentro de un momento voy a decirte la siguiente frase:

 “Puedes ser Feliz”

 

Si te pidiera que hicieses una predicción a cerca de lo que vas a sentir cuando lo haga,

¿cuál dirías que va a ser el resultado???

Este es un ejercicio que yo he repetido muchas veces, con esta frase y con otras; siendo quien la dice o siendo quien la recibe. Y puedo asegurarte que muy, muy frecuentemente lo que uno experimenta al oírla no tiene demasiado que ver con lo que pensó con antelación.

 

La clave está en la Conciencia

La diferencia es que cuando yo te pido que hagas una estimación, tú estás en tu estado habitual de conciencia, más o menos como estás ahora mismo. Mientras que cuando realmente te vaya a lanzar la frase, te pediré antes algo muy específico que es lo que va a marcar la diferencia.

 

Te pediré que lleves la atención a tu interior

Que observes  tu respiración y tus sensaciones físicas y emocionales

Te diré también que percibas los contenidos de tu mente

Y que estabilices tu atención  enfocándola en tu mundo interno

Es decir, te ayudaré a establecerte en un estado de Mindfulness

 

Procuraré que mi voz te lleve más y más adentro de tí y entonces te soltaré la frasecita.

 

“Puedes ser Feliz” es una afirmación simple y potencialmente reconfortante.  Casi cualquiera estaría de acuerdo en catalogarla como  positiva. Pero lo cierto es que no siempre tiene un resultado en concordancia.

 

De hecho puede desencadenar categorías muy diferentes de reacción, como por ejemplo:

 

  • -Que tu mente responda que ya lo sabe pero que no haya ninguna emoción al respecto. Una especie de “si, vale, ¿ y qué?”
  • -Que todo tu interior se abra jubilosamente a ella sintiéndola como un vaso de agua cuando te mueres de sed. “Si!!!, Yuju!. Claro que puedo!. Gracias por recordármelo!”
  • -Que no te diga nada nada de nada. Es decir, total indiferencia; ni frío ni calor, como si no tuviera ningún significado
  • -Y no sería nada raro que te resultara bastante incómoda.

O directamente dolorosa.

Podría suceder que desatara tu tristeza o tu rabia.

Que te sentase como una patada en las tripas, vamos!

¿Por qué ocurre algo así?

Puede que te preguntes

«Pero, si es una frase potencialmente buena y nutricia, ¿por qué ocurre algo así?»

«¿Porqué a mí no me lo parece?»

Al escuchar cosas como “Puedes ser feliz” o cualquier otra frase que te recuerde que vales, que puedes, que eres suficiente,  “debería” de, si no darte un subidón, sí al menos  dejarte con una agradable sensación de que en el mundo hay un lugar para ti. Sentir que tu presencia cuenta. Que tus necesidades pueden ser satisfechas.

«Tendría» que recordarte que merece la pena estar viv@

Pero lamentablemente no suele ser el caso.

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Ya te  lo contaba en el artículo Hakomi: cuando  limpiar el sótano sana tu vida. 

Con mucha frecuencia guardamos en nuestro inconsciente asuntos del pasado que se interponen entre nosotros y la felicidad que tanto anhelamos. Estos temas pendientes nos impiden nutrirnos. Nos impiden acceder a bondades que podrían estar a nuestra disposición si tan solo fuésemos capaces de reconocerlas y extender la mano para tomarlas.

Y aunque nos traigan más sufrimiento que otra cosa, curiosamente  nos aferramos a estos dolores antiguos con la fiereza de quien defiende algo fundamental para su existencia.

 

Todo tiene su función

El hecho de negarte a soltar algo que boicotea tu felicidad puede parecerte increíble. Y además  dejarte  con la sensación de que eso que se interpone hay que apartarlo de tu vida a cualquier precio.

Pero debes de saber algo.

Todo lo que guardas, todo lo que almacenas, por oscuro que sea, es de alguna forma necesario.

Todo lo que está ahí cumple una función fundamental en tu psique; si no, no estaría

(al menos es lo que creemos en Hakomi!)

En estas cosas de las emociones humanas  desde luego que no hay verdades ni fijas ni absolutas.

Pero una de las evidencias que he encontrado una y otra vez es que mientras no identifiques a qué propósito sirve cualquiera de tus malos rollos, es muy probable que no vayas a poder dejarlos ir.

 

Un ejemplo aplicable a casi todo

Te voy a  poner el ejemplo más sencillo que se me ocurre. Un asunto del que estoy felicísimamente divorciada desde hace muchos años.

Algo que afecta a millones de personas.

Hablo del tema de fumar.

 

Mucha de la gente que intenta dejarlo se obceca en la cuestión de la nicotina.

Piensan ingenuamente que lo del tabaco es un problema casi exclusivamente químico. Sin embargo la realidad es que lo adictivo de la sustancia es con frecuencia lo menos poderoso del asunto.

 

Fumar tiene un componente químico, sin duda.

Pero puede haber, y de hecho en la mayoría de las personas hay, otros factores mucho más  importantes.

 

  • Está el factor del hábito: “Termino las  comidas echándome un cigarrito”. «Después de un café me fumo un cigarrito”
  • Está el componente recreativo y de descanso: “Para relajarme fumo”. “Para  hacer una pausa entre una cosa y otra, fumo».  A casi nadie le parecería un argumento razonable lo de “Dejo mi puesto de trabajo para respirar un poco de aire fresco”, pero casi todo el mundo entenderá lo de “Salgo un momento que necesito echar un cigarro ”
  • Tiene también muchísimo peso lo social: “Mis amigas fuman”. “Mis compañeros de trabajo fuman en el descanso y me ofrecen”. “De fiesta se fuma”
  • Y las cuestiones puramente emocionales que tienen que ver con la propia seguridad: “No estoy aquí colgad@ esperando como un pasmarote; estoy fumándome un cigarro”. “Mi inseguridad interna (llámalo nervios si quieres) pasa más desapercibida cuando puedo agarrarme a un cigarro». “Necesito estar haciendo algo, tener algo en la boca, y para eso acudo al tabaco”
  • Sin contar con el glamour que aporta sostener un cigarro en la mano mientras sueltas grandes bocanadas de humo… 🙂

Esto por citar solo unos pocos ejemplos.

 

Nada está ahí por capricho

Pues bien, si no sabes cuál es la función que un comportamiento cumple (el tabaco en el ejemplo de arriba), va a ser muy difícil que el sistema interno quiera dejarlo ir porque lo necesita para cubrir  necesidades que en ocasiones son profundas e imperiosas.

Si no desmantelas todas las conexiones relacionadas va a ser difícil que puedas liberarte.

Por eso a muchos les resulta misión imposible dejar un hábito y existen tantas recaídas… Por eso un auto conocimiento profundo como el que favorece el Hakomi es tan necesario

 

Mientras no veas con claridad todo el sistema de implicaciones y encuentres alternativas para satisfacer las  necesidades que ese hábito cubre, tu inconsciente boicoteará una y otra vez tus esfuerzos de arrebatarle algo que necesita

Mientras cumpla una función, la respuesta se mantendrá.

 

No estoy diciendo  que siempre haya que revisarlo todo.

Ni que no sea posible en ocasiones pasar página directamente y emprender acciones distintas a las que has realizado hasta ahora que te ayuden a moverte hacia adelante.

Esto a veces se puede, pero en otras muchas ocasiones no.

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Es importante que comprendas que cuando las cosas están muy engranadas en tu sistema emocional, ni están ahí por capricho ni se pueden retirar así por las buenas.

Ten en cuenta que eso que ahora tanto te molesta se implantó en un tiempo en el que no tenías otros recursos. Por mala que fuera, fue tu mejor baza para tirar p’alante.

 

 

 

Honrar las Defensas

Por eso no se trata de destruir con rabia la muleta que te ayudó a caminar cuando tu pierna estaba rota.

Aunque tampoco se trata de conservarla por los siglos de los siglos solo porque una vez te fue imprescindible.

De la misma forma no la tomamos con nuestros comportamientos dolorosos como si fueran enemigos.

Una manera más útil y respetuosa de contemplarlos es

  • Reconocer a qué propósito sirvieron
  • Apreciar su función y el servicio prestado
  • Descubrir si ahora puedo obtener lo que necesito de otra manera que me amargue menos la existencia
  • Y dejar ir con serenidad y gratitud lo que ya no me sirve.

A esto le llamamos en Hakomi “Honrar las Defensas”, que significa contemplar con respeto aquellas estrategias que, por malas que fueran, te ayudaron a sobrevivir.

Es tristemente irónico, ya lo sé,  pero muchas veces perseguimos la tranquilidad y el bienestar en cosas  que acaban siendo totalmente contraproducentes porque nos envían en dirección opuesta a aquello que anhelamos (las drogas son uno de los ejemplos más dramáticos de esto, pero hay muchos otros).

Contemplar con otros ojos nuestras áreas de dolor y escuchar su mensaje en lugar de limitarnos a juzgarlas es el principio de poder transformarlas.  

 

Hakomi: Rescatar la Información Perdida

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Por eso cuando te invito a que entres en estado de Mindfulness y  te digo una frase como la que te planteaba antes no es para que te la creas. Está pensada  para que actúe como una sonda que traiga información desde las profundidades de tu inconsciente.

Esa información revelará cuáles son tus creencias sobre ti y sobre el mundo, y cómo organizas tu experiencia.

 

Esto forma parte de una labor de investigación que no siempre es agradable, pero que suele dar  frutos dulces y duraderos que te aportan esa sensación incomparable de sentirte en casa dentro de tu propia piel.

 

Buscar Apoyo

La tarea áspera en ocasiones de contactar con tu parte más vulnerable para desalojar a los boicoteadores de tu felicidad requiere de un exquisito respeto y delicadeza, y muy frecuentemente de la compañía de alguien que te  apoye en el proceso aportándote  otra perspectiva.

 

Esto es lo que se desarrolla en una sesión de Hakomi

Un acompañamiento en el que el  terapeuta o facilitador va en seguimiento de aquello que el cliente muestre. A partir de ahí le propondrá pequeños experimentos en estado de Mindfulness que le ayuden a descubrir sus creencias limitantes, identificar sus necesidades no satisfechas  y a contactar con sus recursos para satisfacerlas.

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Este no es un proceso para arreglar algo estropeado, sino para  ayudarte a conectar de nuevo con tu sabiduría interna y tu belleza esencial.

Es un proceso de vuelta a la unidad de tu Ser más allá del dolor y la fragmentación.

 

 

Como terapeuta cada sesión es un acontecimiento único y muy conmovedor para mí. Es un privilegio y un honor poder compartir la vulnerabilidad de otro ser humano y ser testigo del reencuentro consigo mismo. Cada vez que esto sucede  siento que tiraría fuegos artificiales, en serio!!!

Es un viaje fascinante que requiere de cierta dosis de valor y muchas ganas de conocer la verdad sobre ti. Una verdad que no te dirá nadie, sino que aflorará desde tu interior.

Si sientes que necesitas emprender este viaje y crees que mi compañía  puede serte de utilidad, dame un toque!

 

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Créditos de las Imágenes:

Cabecera: johnny-chen

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