Xendan Mikel Blasco 87 1140x640 - 5 BENEFICIOS o  RAZONES PARA QUE HAGAS YOGA

5 BENEFICIOS o RAZONES PARA QUE HAGAS YOGA

Seguro que has oído muchas veces  que el Yoga es muy bueno pero

¿sabes realmente por qué y para qué?

 

El tema del Yoga está ya tan mediatizado que a estas alturas es algo que le suena prácticamente a todo el mundo.

Pero a pesar de la enorme proliferación de información al respecto, a menos que se haya practicado aunque sea un poco, las ideas que circulan por ahí suelen ser  bastante vagas.

La imagen general que predomina es  que el Yoga  es una cosa oriental  un poco friki que tiene que ver con hacer posturas raras y decir Ommm mientras se juntan los índices y los pulgares  para ir por la vida un poco  menos atacado de lo que sueles.

Pero bajo esta descripción superficial y un tanto jocosa yace, además de toda una filosofía de vida, un riguroso sistema que potencia el bienestar al sustentar la salud física, mental, emocional, y para los que creemos que existe algo más que no recae en estas categorías, también espiritual.

Los beneficios del Yoga son muchos, muchísimos, pero para no escribir una enciclopedia los podemos agrupar en cinco áreas muy básicas

 

Mejora tu forma física


Y esto no solo ocurre porque las posturas (Asanas), algunas de las cuales  pueden llegar a ser verdaderamente acrobáticas  aumenten la  fuerza, la elasticidad y la resistencia, mejoren la alineación del cuerpo, e incrementen tus niveles de energía.

Uno de los  verdaderos fundamentos del Yoga que lo convierten en una disciplina que, aunque lo parezca no tiene nada que ver con la gimnasia, es el trabajo con la Respiración.

A “mejor” respiración,  más oxígeno;  y más oxígeno es igual a mejor funcionamiento de las células, por lo tanto más salud y vitalidad.

Esto que está expresado aquí de una forma tremendamente simplista tiene una profundidad y unas repercusiones enormes.

 

Relaja  el sistema nervioso


Aquí volvemos al tema de la Respiración (que incluso en medicina occidental  es una conocida herramienta para manejar la ansiedad y el estrés), ya que a través de ella podemos calmar nuestro agitado sistema nervioso simpático (el que nos pone en alerta) y estimular el sistema nervioso parasimpático responsable de la relajación.

Como sabes, un sistema nervioso alterado es el origen de una maraña de complicaciones físicas y psicológicas sin cuento. Esta es la razón por la que esa calma que aprendes a producir a través de la práctica del Yoga tiene marcados efectos terapéuticos que en muchos casos pueden ser espectaculares.

 

Te enseña a estar más presente en el aquí y ahora


Aquí introducimos un nuevo ingrediente de esos absolutos fundamentales que te mencionaba al principio: la Conciencia

Si te digo que el único lugar donde puedes (y debes!) estar es el momento presente, puede parecerte que digo algo absolutamente evidente. Pero observando luego el funcionamiento de tu mente lo más seguro es que descubras que esto está lejos de ser así.

Rumiar el pasado y preocuparte por el futuro son dos de las actividades favoritas -bastante insanas por cierto- no solo de tu mente, sino más o menos de la de todos.

Centrar tu atención en las posturas observando tus músculos, tu respiración y las reacciones que se van produciendo, enseñan  poco a poco al mono loco de tu mente a descansar en la única realidad que siempre ha sido y siempre será: el Ahora

 

Potencia tu capacidad de adaptación


Que quiere decir que no solo entrenas tu sistema muscular y  tu respiración para que se adapten a una postura que generalmente no tiene mucho de “normal”.

También aprendes a adaptarte y aceptar la condición cambiante de la realidad porque cada día y momento a momento tu cuerpo y tú estáis de una manera diferente y ese es el punto de partida para cada sesión o cada nueva postura.

 Los mayores beneficios del Yoga no suceden forzándote en las poses sino relajándote y rindiéndote a ellas.

Esto te va enseñado poco a poco a tomarte los desafíos de la vida con una actitud menos combativa y más serena, que casi siempre además es más eficaz.

 

Aprendes a conocerte mejor y a saber qué necesitas


Que es otra forma de decir que favorece la auto conciencia y la introspección.

Estar presente en  tu cuerpo crea en ti el hábito de escucharte e identificar que sucede no solo en tus músculos y tus órganos, sino también en tu complejo mundo interno.

Aprendes a distinguir qué efecto tienen en ti las cosas: lo que haces, lo que comes, lo que piensas y sientes…

Y observando los efectos empiezas a distinguir con más claridad qué cosas te sientan bien y qué cosas te sientan mal; qué necesitas sí o sí y qué cosas es mejor que evites.

 


 

Me doy cuenta de que solo he mencionado de pasada esa sutil y resbaladiza realidad que ni es cuerpo, ni es mente, ni tampoco sentimiento, y que para alguno de los muchos enfoques  sobre el Yoga es la verdadera esencia de la práctica.

El Espíritu, como algunos lo llaman, es un concepto que como el amor, la amistad y cosas por el estilo son intangibles y solo podemos aproximarnos a ellas y medirlas por sus efectos.

Y aunque tradicionalmente el Yoga te acerca a esa “Fuente Inconmensurable de todas las cosas” y te conecta con esa realidad dentro de ti, tampoco  hace falta irse tan lejos (o venir tan, tan cerca! :))

Mucho más próximo a tu zona de confort hay todo un tesoro de preciosas joyas que el Yoga nos regala a aquellos que lo practicamos.

 Te animo con todo mi entusiasmo a que si aún no lo has hecho, tú también lo pruebes.

Estoy prácticamente segura de que no te arrepentirás!

Namasté

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