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AFIRMACIONES POSITIVAS: FUNCIONAN???

No eres solo tú; somos todos.
Cuando el miedo acecha todo nuestro sistema entra en alarma. Y entonces buscas con urgencia algo a lo que agarrarte, que te libre del profundo malestar que esa situación provoca.

Entre las herramientas que suelen proponerse para vencer el miedo y obtener tus metas están las famosas afirmaciones positivas. Esas frases en las que expresas aquello que deseas, y que repites con frecuencia e intensidad, sobre todo en los momentos de desafío.

“Puedo con esto, no tengo miedo”

“Lo que opinan otros sobre mí no me afecta”

“Todo va a ir bien”

Sobre el papel suena muy bien; parece que apoya y miles de personas lo usan. Yo misma llegué a ponerlo en práctica durante una temporada… pero con muy poco resultado!!!

Entonces, ¿qué pasa?, ¿las afirmaciones no sirven?

Pues sí y no; depende.

Porque según ha constatado la ciencia (y yo, a base de trompazos), hay (al menos) tres cosas fundamentales que con frecuencia se olvidan.

Tres ingredientes que marcan la diferencia para que esta técnica pase de ser una herramienta de reprogramación de la mente, a un claro ejemplo de lo que el actor Odin Dupeyron llama con bastante mala leche, pero mucho acierto,”pensamiento mágico-pendejo”

SI NO LO CREES NO LO VERÁS

La primera de estas razones es que, si no tienes una confianza sin fisuras en lo que dices, va a ser casi imposible que el inconsciente lo acepte.

Es muy paradógico.
Por una parte, solo creer no sirve.
Pero si no crees, no servirá.

Si por ejemplo, dices que no tienes miedo, ¡pero lo tienes!, estás negando algo que sabes de sobra que ya está ahí. Así que da igual las veces que lo repitas o lo alto que lo hagas. Puedes pretender que te convence, pero tu sistema interno no se lo va a tragar, te pongas como te pongas.

Eso creará una incongruencia en tu interior y teñirá tus acciones con la energía encogida de la duda.

¿No te ha pasado nunca lo de ponerte a saltar un charco sin ninguna convicción de que vas a poder pasarlo?

El resultado es casi siempre los zapatos mojados.

Cuando una parte dice “vamos”, y la otra “no va a funcionar” tu energía se reparte en dos opciones opuestas.
Es como decirle a un caballo “arre” y “so” al mismo tiempo.
No solo va a confundirte, sino que le quitará mucho poder y mucha eficacia a tu acción.

-“¿Entonces, quiere decir que no debes actuar cuando tienes miedo?”

-“Ni mucho menos!!!”

Hay algo realmente transformador cuando eres capaz de actuar a pesar de tu inseguridad. Pero es imprescindible que tengas en cuenta los otros componentes de la ecuación.

TENER CLARO EL FIN, PERO ATENDIENDO AL CAMINO

El segundo de estos componentes tiene que ver con la forma de acercarte a tus objetivos.
Muchos de los fans de las afirmaciones se centran en el resultado que quieren conseguir.
Su mirada se enfoca en la línea de meta, pero se olvidan de cada uno de los pasos que tendrán que dar para llegar a ella.
Se enamoran del fin, no del PROCESO.
Repiten una y otra vez lo que quieren, como si con eso su sueño fuera a materializarse por arte de magia.
Y de esa forma están pasando por alto que tendrán que poner de su parte mucho más que palabras y bonitas intenciones.

Las cosas no funcionan así.

No pierdo de vista que la vida puede sorprenderte con sucesos realmente milagrosos.
Yo he visto muchísimos.
Pero te recomiendo que no cuentes con eso.  

Picasso lo decía muy bien:

“La inspiración existe, pero tiene que pillarte trabajando”

Porque es el recuerdo y el ejercicio constante de tus objetivos lo que pone en marcha tus recursos y la maquinaria de la vida.

Solo teniendo absoluta devoción por el proceso, sacas la fuerza y la constancia necesaria para superar los obstáculos.

Le oí decir a uno de mis profes que mucha gente se enamora de una idea, como la de “quiero ser millonario”, pero muy pocos están dispuestos a pagar el enorme precio que supone.

Puedes usar tu objetivo como una estrella polar que te guía, pero necesitarás tener los pies, el corazón y los ojos puestos en el camino.

Así que más vale que una vez decido el “qué” pongas todos tus esfuerzos en el “cómo”.

LA IMPORTANCIA DEL “QUIEN”

Y el último, pero de ninguna manera el menos importante de estos ingredientes, es la IDENTIDAD.

Cualquier cambio al que aspires, va a depender, necesariamente, de quien creas que lo va a llevar a cabo.

 En un artículo de hace poco te lo contaba, pero puedes comprobarlo ahora mismo de una forma muy simple.

Siéntate, entra en tu interior, y luego imagina algo que quisieras lograr.

A continuación, deja que tus hombros se desplomen un poco hacia adelante, y que el pecho se hunda ligeramente.

Quédate un minuto en esa postura y luego, sin moverte, vuelve a pensar en tu meta.

¿Qué aspecto tiene tu desafío desde ahí?, ¿Cómo de factible se ve?

Añádele el pensamiento de “no voy a ser capaz” y mira el panorama resultante en tu cuerpo, en tu mente y en tus emociones.

Una vez lo tengas claro ponte de pie, sacúdete un poco, da unos pocos pasos y vuelve a dentro, pero sin sentarte.

Esta vez separa un poco las piernas, abre el pecho con suavidad, mira al frente y escucha tu energía interna.
Acompaña la imagen de tu sueño con esta pregunta: “¿cómo puedo hacerlo?”

Observa la diferencia entre estos dos escenarios…

Es muy posible que los resultados no se parezcan en nada.

En el primero eres una víctima encogida, con muy poca capacidad de acción y ningún poder.

En el segundo alguien determinado a encontrar la respuesta.

¿No te ha pasado nunca que ante una necesidad muy seria o una emergencia has dado de sí mucho más de lo que pensabas que ibas a ser capaz?

Cuando hay una razón muy grande, sobre todo si se trata de alguien que te importa, te puedes encontrar desarrollando capacidades increíbles. Dejas de ser tu pequeño yo para convertirte casi-casi en superhéroe.

¿No lo harías también por ti y por tus sueños?

DISEÑAR TUS AFIRMACIONES

-“Entonces, ¿qué hago?”, me preguntarás.

-“Pues empezar por el principio: la honestidad pura y dura”

Empieza por reconocer lo que está pasando.
Nombra tu temor, pero sin darle más vueltas. Reconoce que está ahí:

-“Sí, hay este miedo en mí”

Desde esa claridad es posible identificar cuál es la experiencia que necesitas alcanzar.
No lo que tienen que hacer la vida o los otros, sino lo que necesitas poder hacer tú.
Porque con frecuencia cargamos a los demás con la exigencia (explícita o encubierta) de que nos proporcionen lo que nos hace falta.
Pero no te engañes, siempre es más seguro responsabilizarte radicalmente de tus cosas y ponerte las pilas cuanto antes.

Partiendo de ahí podrás descomponer tu objetivo en pasos factibles, tantos como sea necesario para que la magnitud de la tarea no te desborde.
Busca el “mínimo cambio viable”. Algo pequeño a lo que creas sin lugar a dudas que puedes enfrentarte, pero que apunte directamente a tu meta.

Y después de elegir lo próximo que vas a acometer, ENTONCES creas la afirmación que te apoye para lograrlo.

Una afirmación que suene cien por cien genuina en tu interior y que cuenta con un plan propio para realizarla.

 Una declaración de principios hecha desde la identidad de alguien que no duda de que puede conseguir lo que se ha propuesto.

EL PODER DE UN PASO TRAS OTRO

No te flipes con los planes vistosos ni los ánimos burbujeantes.

Darle la vuelta al miedo, ser capaz de actuar con decisión a pesar de él, no es cosa de subidones ni de baritas mágicas.

Es una carrera de fondo en la que tienes la sensatez de no subestimar a tu oponente ni de esperar que sea fácil.

Es desarrollar la paciencia y la fortaleza un paso tras otro, sabiendo que cada uno que des, te hará más fuerte que el anterior.

Solo los ilusos piensan que se puede conseguir algo grande sin una implicación total.

Comprender esto te da una solidez increíble.

Crea tu afirmación, una que te conmueva, y úsala con frecuencia para que te motive y te sujete.

Conviértela en tu mantra (que literalmente significa herramienta de la mente) y persevera.

No subestimes los pequeños pasos pensando que no avanzas.
De pronto te darás la vuelta para ver allá, muy lejos, el punto de donde partiste.

Es cuestión de determinación, paciencia, y trabajo inteligente.

Así podrás confiar, sin un ápice de duda, en que la victoria será tuya.

Que disfrutes el camino!

Ana

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Imagen Destacada Gracias a: andrea-piacquadio-en-pexels

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