morgan basham 364865 1 opt - NO TE LO TOMES ASÍ!!! Un Secreto para vivir más tranquil@

NO TE LO TOMES ASÍ!!! Un Secreto para vivir más tranquil@

 

Seguro que más de una vez  te has sentido injustamente tratad@.

Cuando esto ocurre suele activar la indignación y la rabia, y los actos o las palabras de otros condicionan tu tranquilidad tomando el control de tus emociones e incluso de tus actos.

Esto no solo aniquila tu capacidad de elección sino que te deja a merced de las circunstancias poniéndote en una posición muy, pero que muy vulnerable.

Te voy a contar algo que por evidente que parezca es imprescindible para una buena salud mental y que realmente marca una diferencia en la forma en la que percibimos el mundo, a nosotros mismos y a los demás;

podría llamarse

“El Arte de No Sentirse Ofendido”

Para ser un maestro en este arte es necesario que te des cuenta de que cada palabra, acción o reacción de otra persona no nace exclusivamente de este momento, sino que está condicionada por vivencias y emociones del pasado siendo el resultado del conjunto de su experiencia vital.

Es decir, que todo nuestro comportamiento está coloreado por conclusiones, miedos, defensas e intentos de sobrevivir almacenados en nuestro inconsciente desde nuestra más tierna infancia.

Este tiente emocional condiciona de tal manera nuestra percepción y nuestro comportamiento, que la mayoría de las veces las respuestas  que obtienes en realidad no tienen que ver contigo, sino con alguna dolorosa vivencia pasada en la que la persona experimentó una situación similar a la actual. Esto justifica lo desproporcionado de algunas reacciones

-«¡Pero si yo solo dije….»

Si, posiblemente lo que dijiste no tenía nada de particular, belicoso o abusivo, pero tocó una tecla sensible que ya estaba allí.

Tú sabes que no es lo mismo que una mano se apoye en tu hombro cuando estás quemado por el sol…

No importa la buena intención que tenga esa mano; el resultado será dolor y reacción.

 

Así que, por mentira que te parezca, prácticamente nada es personal.

Todos nadamos en un mar de proyecciones y filtros de la experiencia ajena, y aunque parezca evidente que “es por nosotros”, la mayoría de las veces tan solo somos piezas de ajedrez que resultaron estar en el lugar adecuado en el momento preciso. Si no hubieras sido tú habría sido otro el que cosechara la misma respuesta.

Vale, todo eso está muy bien, pero ¿cómo lo hago?

Piensa que cada vez que te sientes ofendid@ en realidad estás siendo víctima de un enorme malentendido.

Tu propio dolor ante la injusticia de la que te sientes objeto evita que veas que esa reacción que te ha llovido encima es producto del dolor que a su vez el otro siente.

Algo que has dicho o hecho -a veces incluso tu sola presencia- ha activado en el otro una vieja herida que casi nunca está en el plano consciente pero que le hace reaccionar como un animal acorralado.

En estas condiciones somos tan poco dueños de nuestra reacción que no es raro que lleguemos a decir o a hacer cosas realmente injustas.

Curiosamente bajo esta óptica “el atacante” se transforma en víctima, solo que no es consciente de ello.

Verlo así no solo te desvincula de las reacciones de los demás ayudándote a no tomarte las cosas personalmente, sino que te permite poder ser empático con el dolor ajeno.

Toda aspereza, egoísmo y rabia, toda la crítica, el dramatismo y el abuso son formas de sufrimiento que muy frecuentemente se oculta bajo una máscara de dureza.

   Y sabes qué?

   Que cuando eres capaz de reconocerlo y no reaccionar rompes una larga cadena de amargura negándote a seguir produciendo más de lo mismo.

Esto no quiere decir que  tengamos que permitir que abusen de nosotros, que vayamos de comprensivos dándole lecciones al de enfrente (lecciones que seguramente  serán muy mal recibidas!), ni que no asumamos nuestra parte de responsabilidad en el asunto.

Se trata de reconocer sinceramente si has cometido alguna torpeza que precisa de una reparación por tu parte y cuando hayas cumplido con ella dejar pasar todo lo demás negándote a quedarte con lo que no te pertenece.

Y no es que tengas que hacer un alegato al respecto; sencillamente no te quedas con lo que no es de tu propiedad.

Si yo te regalo un cubo de mierda y tú no lo aceptas, de quién es el cubo???

 

Comienza a practicar con las cosas pequeñas hasta que alcances la maestría en el Refinado Arte de No Sentirte Ofendid@

Cuando renuncias a ser velcro donde se adhieren los malos rollos de tu entorno algo profundo cambia:

no solo empiezas a sufrir mucho menos sino que a demás haces del mundo un lugar mejor!!!

 

Imagen: Morgan Basham en Unsplash

 

Share