1 de mayo de 2022

DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA PARA CULTIVAR TUS SUEÑOS

En el último artículo te hablaba de Los Fundamentales; esas cosas que dan soporte a tu vida y que son los cimientos del bienestar y la satisfacción duraderos. Son cosas que cuando una las lee le resultan bastante de cajón; a fin de cuentas, la teoría es cuestión de un poco de sentido común solamente, y en general todos nos la sabemos.

Pero es a la hora de plasmar esa teoría cuando empiezan los problemas.

La cuestión es que parece haber un abismo infranqueable entre nuestras mejores intenciones y lo que al final acabamos haciendo, y eso es el gran caballo de batalla para muchísima gente.

La experiencia de venirte arriba cuando haces planes desde tus horas altas se convierte muy a menudo en una estrepitosa caída contra el asfalto de la dura realidad. Y ahí estás tú, haciendo una vez más lo que te habías prometido cambiar o no haciendo eso que dijiste que harías.

A veces nos engañamos pensando que si no hay nadie más implicado, tampoco importa tanto no cumplir nuestra palabra. Pero nada más lejos de la realidad, porque si la parte de ti que planea y sueña no puede fiarse de la parte que materializa, el resultado es que no vas a poder confiar ni mucho ni poco en ti, y eso tiene un precio muy muy alto.

La mayoría de las cosas externas no dependen de nosotros, es cierto. Y es que la vida tiene infinitas variables que hacen que haya muy pocas cosas sobre las que vas a poder decidir. Afortunadamente, esas pocas cosas a tu alcance son las más importantes, porque determinarán cómo  vas a encajar todo lo demás.

A final tienes que acabar aceptando que ni el futuro, ni prácticamente nada de lo que hagan, digan, o piensen otros está en tus manos.

Solo tienes soberanía sobre tu actitud, tu disciplina y tu enfoque, y para poner estas cosas en juego vas a tener que creer incuestionablemente en tu capacidad de trabajar por lo que quieres. Sin embargo, la confianza en ti mismo, como pasa cuando tratas de obtener la confianza de los demás, no cae del cielo como la lluvia, hay que ganársela.

El quid de la cuestión está en que seas tú quien decide y cultiva la “pequeña” parte controlable a tu alcance; que seas tú quien tenga la última palabra en la respuesta que darás, porque eso será lo que definirá quién eres

EMPIEZA CON EL FINAL EN MENTE

En términos muy simples, la primera y más elemental de tus tareas es determinar con mucha claridad qué es lo que quieres conseguir.

No se trata de que sepas ahora qué harás dentro de diez años, ni qué aspecto tiene la expresión final de tu potencial. Naturalmente que no vas a saberlo, porque la vida tiene giros imprevisibles y tampoco has estado allí para verlo.

Tan solo puedes intuirlo, pero no tanto en los detalles concretos como en la vivencia interna que quieres que forme parte de tu identidad.

Igual tu descapotable (por poner un típico tópico) puede terminar no siendo rojo, porque con el tiempo decides que tu color corporativo será el azul. O lo que fue el coche de tus sueños acaba convirtiéndose en un velero, en días sin presión ninguna, o en una colaboración con una asociación humanitaria.

Sea cual sea el resultado, lo que te habrá guiado hasta él no es tanto un objeto concreto, sino esa sensación de propósito, autonomía, tranquilidad y abundancia que no se parece a nada.

Así que decide qué margen de tiempo te resulta razonable como marco de acción, y hacia qué objetivo vas a dirigir tus pasos y tu trabajo.

Si te cuesta concretar, piensa sencillamente en cómo elegirías sentirte y vivir; en qué tipo de actividades te gustaría emplear tu tiempo y lo que quisieras que estuviese presente en tu vida.

Cuando tienes claro como el agua lo que quieres es infinitamente más fácil agarrarte como una lapa a lo que te ayuda a conseguirlo y apartar sin contemplaciones todo lo que te aleja de ello.

¿MÁS UNO O MENOS UNO???

Con la base anterior bien plantada es sencillo indagar en tu vida para descubrir qué suma y qué resta de todo lo que haces.

Pregúntate con sinceridad incuestionable: ¿Cuál sería un hábito que si lo practicases de forma rigurosa y metódica produciría un gran cambio en tu vida?

Si no te viene nada, piensa en qué cosas que podrías hacer, pero no haces, fomentan la serenidad y la vitalidad en ti.

No te enfoques en algo grande y rebuscado, sino en pequeños cambios que causen un impacto claro y positivo en tu manera de funcionar y de sentirte. Así que te recomiendo que no te vengas muy arriba, porque lo que sube muy rápido suele caer con la misma velocidad (o, incluso más).
A veces ocurre que nos marcamos metas tan ambiciosas y lejanas y que el esfuerzo que tenemos que hacer para conseguirlas es tan enorme, que cuando empiezan a surgir las inevitables dificultades estamos ya desbordados. En el agotamiento deja de compensarnos invertir más esfuerzo, y nuestra motivación se va al garete.

Pero además, como no podía ser de otra manera, está la otra cara de la moneda.

Cuando ya tengas perfectamente claro lo que te ayudaría, vas a tener que pensar en cuáles de las cosas que haces te ponen la zancadilla.

Has visto lo que te suma, y ahora toca ver lo que te resta.

KRYPTONITA

Aunque definitivamente no soy fan de las películas de superhéroes, en mi calidad de madre me ha tocado ver más de una. Y gracias a eso he descubierto que hasta en esos universos fantásticos puedes aprender algunas cosas valiosas.

De Superman, por ejemplo, aprendí el concepto de la Kryptonita.

Por si no te ha tocado, te informo que la kryptonita es material del planeta de nuestro superhombre que en contacto con la luz solar hace que todos sus superpoderes se esfuman de un plumazo, dejándolo más indefenso que un osito de peluche.

Pues, por mentira que te parezca, tú también te expones a un peligro semejante.
Y, si!, lo digo totalmente en serio, aunque no me estoy refiriendo a nada del espacio exterior, sino a factores de aquí mismo, presentes en tu día a día.

Tu kryptonita son esas cosas que piensas o que haces que dinamitan tu energía y tu ánimo dejándolos por los suelos.

Puede ser estar mil horas delante de una pantalla; seguir posponiendo algo que no te apetece, pero que sabes que tienes que hacer; atiborrarte de cosas que no te sientan bien; dormir menos de lo que necesitas; trabajar o hacer ejercicio como un salvaje; o quedarte como una patata plantada en el sofá.

En este campo entra todo lo que te deja peor de lo que estabas y que a toro pasado te lleva a pensar que mejor no lo hubieras hecho.

Te animo a que reflexiones muy seriamente en cuál es el hábito n.º 1 que necesitas quitar de en medio para que deje de boicotearte la vida.

UNA REFLEXIÓN VITAL EN TRES PASOS

Así que este es el resumen del plan inicial que te propongo

1-Determina cómo te gustaría vivir tu vida.

Aunque no veas claro el objetivo concreto, sí puedes llegar a una imagen de cómo te gustaría ser y comportarte. Identifica el aroma de cómo quieres sentirte dentro de tu propia piel; en qué tipo de persona quisieras convertirte y qué tipo de respuestas da esa persona.

2- Lista +1, -1

Después tendrás que decidir cuáles de las cosas que haces o no haces te ayudan a encaminarte en esa dirección y cuáles te ponen la zancadilla; aquí es donde entra la revisión de Los Fundamentales.

Haz una lista con lo que sabes que necesitas hacer y otra con lo que sabes o intuyes que te hará falta quitar, y numéralas por orden de importancia.

Elige el número uno de cada columna y decide si es algo que puedes emprender todo de una vez o necesitas descomponer la tarea en porciones más pequeñas.

Sea como sea, ten perfectamente claro cuál será el próximo paso que darás; la próxima pequeña acción que vas a poner en marcha.

3-Traza un plan

Cuando tengas decidido cuál será tu siguiente movimiento, diseña un plan realista para que eso pase a formar parte de tu vida de manera incuestionable.

No te limites a decir que lo harás; define con total claridad CUÁNDO, CÓMO y DÓNDE vas a hacerlo, porque según han comprobado en diferentes experimentos, eso aumenta increíblemente las posibilidades de que hagas realidad lo que habías decidido.

¡Pues bien, una vez tengas todo esto bien claro, remángate y PONTE MANOS A LA OBRA INMEDIATAMENTE!!!

Hazlo una vez tras otra, te apetezca o no, llueva, truene o haga sol, y repite el proceso hasta el infinito, o al menos hasta que hayas conseguido lo que te propusiste.

CUANTO PEOR ESTÉS MÁS TENDRÁS QUE APLICARTE

Espero que ya te haya quedado perfectamente claro lo importante que es que tengas bien definido un protocolo de auto cuidado (esas cosas que, aunque no siempre te resulten sugerentes, sabes que te sientan bien) y te comprometas con él pase lo que pase.
Es más, cuanto peor pinten las cosas, más necesario será que te agarres a él.

No sabes cuantas veces he oído eso de:

“Había dejado de fumar (o de comer dulce; o de morderme las uñas…) pero tuve una época muy mala y volví a empezar” 

“Antes salía a andar (iba al gimnasio; hacía yoga todos los días; quedaba con mis amigos cada semana…) pero se complicaron las cosas y lo dejé”

“En este momento tengo demasiados frentes abiertos como para pensar en cuidarme…” 

Pero es PRECISAMENTE cuando las cosas se ponen difíciles, cuando no puedes saltarte, ni mucho ni poco, lo que te sostiene.

Practicamos para estar todavía mejor en los momentos buenos, pero SOBRE TODO para tener un chaleco salvavidas cuando las condiciones amenacen con hacernos naufragar.
Nuestros mejores propósitos se convierten en papel mojado y no sirven de nada si los abandonamos a la primera de cambio.

Por eso es tan necesario que sepas a donde recurrir para no defraudar tu propia confianza regateando con tus ideales.
¡Este es el auténtico sentido, y la auténtica utilidad de comprometerte contigo; no te dejes a ti mismx en la estacada!!!

En el próximo artículo te hablaré sobre herramientas y “trucos” científicamente probados que te ayuden a sortear los obstáculos y te aseguren la victoria en el logro de tus objetivos.

Será un placer acompañarte en ese camino, mientras tanto, NO DEJES DE PONERTE LAS PILAS!!! 😉

Hasta Pronto

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