BROCKEN WINDOW - ROMPER TUS LIMITACIONES (I)

ROMPER TUS LIMITACIONES (I)

ROMPER TUS LIMITACIONES

«Tú puedes ser lo que desees;

solo existe un obstáculo:

tú mismo»

La teoría es muy bonita.

La puedes leer en cualquier sitio.

Puede que incluso te la sepas desde hace mucho.

Y sin embargo hay una parte de ti testaruda y rebelde que en ocasiones hace justo lo contrario de lo que tu sentido común le dice que es bueno.

Cuesta comprender cómo teniendo las cosas tan claras luego va uno y sale por peteneras.

Da igual lo que te conciencies o lo que te culpes. Hay algo en ti que parece entrar en piloto automático en determinadas situaciones para acabar produciendo un resultado que no querías…

y vuelves a quedarte en el sofá en vez de moverte, a encenderte otro cigarro, a pagarla con la nevera, a cabrearte o a dejar para un mañana que no llega lo que llevas nosecuanto diciendo que vas a hacer.

Vuelves a comportarte de formas que boicotean tus expectativas y tus sueños

y sé por experiencia que es de  lo más frustrante.

Pero es que tenemos un abanico de sentimientos y actitudes muy amplio pero que mayormente no controlamos.

Son historias grabadas en nuestro disco duro hace mucho, casi siempre en épocas tempranas de la vida, que provienen de nuestro ambiente familiar, del entorno, o de nuestra memoria colectiva. Estas historias suelen ser, aun cuando ya hemos crecido y se han quedado obsoletas, inconscientes (ellas o el impacto real que nos causan) por lo que se convierten en barreras invisibles  para poder sentirnos y actuar como nos gustaría.

 Mientras algo sea inconsciente no puedes ni cuestionarlo ni modificarlo, y encima se activa de forma automática sin que tengas control sobre ello.

Menudo chollo!

Lamentablemente construimos nuestro sentido de identidad en base a este material, y aunque hayamos evolucionado y tengamos muchos más recursos que cuando adoptamos todas esas creencias y estrategias  hay una parte muy arcaica de nosotros que sigue sintiéndose como aquella personita que tuvo que apañárselas sola, que necesitó comprensión y no la tuvo, que decidió que el mundo no es seguro y es mejor no fiarse de los demás etc, etc, etc…

Los niños extraen la idea de su valía de lo que los adultos les transmiten:

«Si me dices que soy estupenda y valiosa, que mis necesidades importan y que puedo conseguir aquello que me proponga seriamente, sentiré que valgo».

«Si me dices que no soy capaz y me insinúas que no ves mis necesidades…»

Y como los adultos estamos perdidos mayormente en nuestro propio drama personal, nos cuesta ver y tomarnos en serio las necesidades reales de “un mocoso que no se entera”.

 

Pero por suerte  esto no es el final de la historia.

Existe la posibilidad de hacer algo nuevo, diferente,

pero para cambiar cualquier hábito es imprescindible que hagas consciente lo inconsciente.

Ahí es donde comienza tu capacidad de elección.

Como decía el estupendo Moshé Feldenkrais:

“No puedes hacer lo que quieras a menos que sepas  lo qué estás haciendo”

Y por eso tener la curiosidad  y las ganas y la determinación de investigar en ti, son esenciales para saber en base a qué programas estás actuando,

para qué servían cuando se instalaron

qué función desempeñan hoy en tu vida

y si quieres mantenerlos o sustituirlos por otros más seguros y eficaces; actualizados.

 

Nuestra manera de ser está constituida por dos partes fundamentales:

Quien somos en nuestra mente;  la parte lógica y razonable que sabe lo que quieres y lo que te conviene.

Y otra parte mucho más borrosa y resbaladiza  que viven en nuestro cuerpo y que está hecha de sentimientos y sensaciones cristalizados y fundamentalmente inconscientes.

Esta parte no responde ni a tus conocimientos adquiridos ni a quien en realidad eres,

y carece de todo sentido común.

Es visceral  y tan-tan potente que es a la que apela la publicidad por ejemplo para que creas y compres lo que te dicen, pensando encima que eres tú quien decide.

Dicen las investigaciones que el 90%!!! de nuestra vida emocional es inconsciente

Solo que no nos damos cuenta! 🙂

 

Bueno, entonces  qué haces con todo esto si quieres tener la esperanza de que tomar las riendas de tu vida es posible?

Pues ir haciendo consciente lo inconsciente para que así puedas decidir sobre ello.

Te cuento cómo:

Empieza por pensar qué te gustaría cambiar;

O qué te pisa  el cayo a día de hoy.

No te quedes con el pensamiento fugaz de “tengo que…”, “tengo que…”, “tengo que….”

Dedícale un rato a esto que merece la pena.

 

Para ello visualiza el área que quieres transformar.

Visualiza tu situación, tus actitudes al respecto, tus respuestas.

Visualiza,

Siente,

Imagina también qué se activa cuando piensas  en eso que “tienes que”

y qué pasa en ti cuando ves que “has vuelto a”

o “ a no” hacer aquello que hubieras preferido que fuera distinto.

Rastrea el efecto de esa idea; cómo se transforma en sensación y se instala en tu cuerpo.

No es agradable,

pero no te agites.

Tendrás que aprender a surfear la incomodidad porque nuestras limitaciones no están hechas de flores de azúcar.

Mira en qué parte de tu cuerpo se refleja.

«Cuando hago eso que no quiero hacer, o no hago lo que sé que debiera, ¿cómo me siento?»

Expresa el  sentimiento que ese tema te genera en una frase “Yo Soy” (o “Yo no soy”)

» Soy idiota», “No soy suficiente”,  “Soy demasiado…”, “Soy cobarde”, “Soy vag@” “ No soy querid@”, “No importo”…

Procura que esa frase se ajuste lo más perfectamente posible a tu sentimiento.

Esa es la  creencia sobre ti o la pauta que has mantenido.

Apunta lo que va surgiendo porque puede serte de mucha utilidad.

 

Ahora mira con sinceridad a quien has “culpado” hasta ahora de que esto sea como es:

«mi psicología», «mis padres», «mis profesores», «los niños de mi clase»,  «la sociedad», «mi pareja», » los políticos»…

Y haz como antes una frase “Él/ Ella/ Ellos son”

Esa es tu creencia sobre los demás; sobre el mundo.

Ya sabemos que es muy fácil encontrar una cabeza de turco -alguien a quien cargarle el muerto de nuestra frustración-,  pero necesitamos asumir esa responsabilidad radical de la que hablábamos en el post anterior si verdaderamente queremos transformarnos.

La posibilidad de cambiar tu actitud es exclusivamente responsabilidad tuya.

Y haciendo conscientes tus creencias estás asumiendo esa responsabilidad, aunque eso implique darte cuenta de que hasta ahora has asumido el papel de víctima del que también hablamos la semana pasada.

Pero una vez que hayas decidido que,  hagan lo que hagan los demás, la posibilidad de responder a ello está solo en tus manos y que tú eres el único responsable, ten en cuenta que no debes fustigarte ni machacarte.

Trátate a ti mism@ con suavidad, bondad y respeto.

Hacemos lo que buenamente podemos en cada momento, y que pensemos que podríamos hacer otra cosa no quiere decir necesariamente que en esa situación seamos capaces.

Recuerdo el enorme nivel de angustia y frustración que me producía cuando mis hijos eran pequeños el verme repetir  patrones de mi educación que me habían hecho daño y que yo detestaba, darme cuenta de ellos y no conseguir hacer algo diferente por no disponer de las herramientas,  la experiencia ni la ayuda que en ese momento necesitaba.

Y también recuerdo lo enormemente culpable que me sentía…

Pero no es a través de la culpa que vas a poder cambiar tus patrones nocivos, sino accediendo a la verdad profunda sobre ti.

No te juzgues con dureza sino con la comprensión con la que entenderías las dificultades de alguien que está aprendiendo.

Sé bondados@ contigo mism@.

Estás lidiando con zonas muy blanditas y delicadas que necesitan el máximo cuidado y atención.

¿Te parecería justo castigar a un niño que tiene dificultades para aprender una asignatura?

Pues tú no eres diferente.

como yo,

como todos,

estás en un proceso de aprendizaje, y ese aprendizaje nunca es lineal.

Hay cosas que te cuestan poco y cosas que cuestan muchísimo,

pero como dice una amiga:

“Pegando hasta el hierro cede”

Es cuestión de determinación.

Es cuestión de paciencia y trabajo inteligente.

Es cuestión de asumir tus limitaciones y buscar los recursos y la ayuda necesaria para superarlas.

 

Y esto de buscar ayuda en lugar de cerrarnos es muy, pero que muy importante

Cuando estamos mal o nos sentimos vulnerables tenemos tendencia a contraernos.

Muchas veces respondemos al dolor recogiéndonos  y aislándonos.

Pero eso solo nos encierra mucho más en nuestra burbuja.

Vencer la inercia de retirarse y buscar activamente el apoyo que pueda estar disponible es signo de inteligencia y funcionalidad.

No quiere decir que tenemos que ser dependientes.

Pero la independencia total no es posible.

Somos seres interdependientes.

La unión hace la fuerza, no?

El clan es lo que ayudó a las primeras mandas humanas a sobrevivir y llegar hasta aquí.

Y el “yo-me-mi-conmigo”  es una de las cosas que más daño están haciendo a nuestra civilización.

Acercarnos a otros seres humanos afines nos  proporciona el sentimiento de pertenencia

(y si no que se lo digan a los forofos del futbol, a los moteros, a las cuadrillas o a los grupos políticos).

Busca seres afines a ti y comparte con ellos tus sueños y tus dificultades; comparte el trabajo, comparte la ilusión, los logros y las lágrimas.

Compartir es esencial para cualquier comunidad, desde las hormigas a los mamíferos.

 

Y  hoy hemos compartido una manera de identificar las creencias que te limitan.

Pero éste es solo el primer paso

En el próximo post te contaré cómo conectar con tus recursos

¡Que los tienes!!!

Así que

CONTINUARÁ! 🙂

Feliz Semana

 

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